
Las columnas se derrumbaban
y todos mis fantasmas se comen tu huesos.
Muerdes la rabia y empiezas a correr
mientras yo me desangro sobre tu nombre.
Tu pulso se me escapa de entre las manos
construyo estas paredes con nuestras lágrimas.
Tus años, segundos, minutos, se van.
El tiempo se apaga, tu mirada se apaga.
Tus ojos son caminos que se van cerrando,
prendé tus velas, yo aún... aún...



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